Pilares de una estrategia a largo plazo

Es imprescindible conocer los 4 pilares de una estratagia a largo plazo, pues todas aquellas estrategias serias y viables a largo plazo que encuentres, estarán sustentadas por al menos 3 de ellos. Son como las patas de una mesa: quita una de ellas, y estará coja; quita 2 y casi seguro que se va al traste; quita 3 y se desmoronará.

Los pilares se pueden resumir en lo siguiente:

DIVERSIFICACIÓN

Esto seguro que lo has oído a menudo, pues lo primero que te dicen ante cualquier inversión es que no pongas todos los huevos en la misma cesta. Decía Warren Buffet que “la diversificación es la protección contra la ignorancia”, y tiene razón. Lo que pasa es que aquí somos todos unos ignorantes, salvo probablemente él y otros pocos privilegiados.

Así que como puede pasar de todo, y no nos gustan los sustos de los que no nos podamos levantar, hay que diversificar. ¿Cómo? Así:

  • Diversificación por sectores: tu cartera se debe componer de prácticamente todos los sectores existentes. Telecos, distribuidores, eléctricas… lo ideal es 1-2 empresas representativas de cada sector. En mi caso tengo una “prohibición”, y es el sector bancario. Es un sector sistémico, de modo que si cae un banco, afectará a todos pues tienen prestada deuda entre sí. Además que es un sector extremadamente complicado de analizar, por lo que lo intento evitar.
  • Diversificación geográfica: no conviene tener acciones en un solo país, sino que conviene expandir nuestras fronteras. Si bien es verdad que las principales empresas de USA  ya están implícitamente diversificadas pues operan a nivel mundial, aun así es aconsejable invertir en otros mercados por seguridad. Si son mercados menos conocidos, se puede invertir a través de ETFs. En una entrada posterior explicaré qué son estos instrumentos financieros.
  • Diversificación temporal: ¿acabas de adentrarte en el mundo de la Bolsa y dispones de un capital importante que invertir? Contente, no inviertas todo de golpe, aunque sea en una gran cantidad de empresas. Es importante ir poco a poco, con entradas paulatinas que dependerán de muchas variables: capital total, momento en el que nos encontremos (no es lo mismo en máximos históricos que tras una caída importante tipo Brexit), capacidad de seguir realizando aportaciones y plazo restante hasta jubilación. Son muchísimas variables, por lo que no puedo exponer aquí todos los casos, pero creo que la idea general se entiende.

Al final, una cartera bien diversificada se compondrá de unas 20-40 empresas de diferentes sectores, adquiridas en diferentes momentos.

A partir de ese número, no compensa diversificar más, pues lo que se está haciendo es adquirir empresas de peor calidad. Además, de una forma u otra, las empresas están interrelacionadas, así que tanta diversificación sería redundante.

De todas formas, el grado de diversificación depende en cierta medida de cada uno, de cómo se sienta más confortable. Algunos prefieren 20 empresas, y otros se sienten cómodos con 60. De hecho, con el Método de Inversión InverFácil es mejor pecar de exceso, pues se aprovecha mejor la volatilidad inherente de cada acción, y realizar el seguimiento de cada una de ellas es extremadamente sencillo.

EMPRESAS ROBUSTAS

Vamos a largo plazo, posiblemente hablemos de varias décadas. Es obvio que la selección de empresas que hagamos tiene que ser tal, que las mismas sigan existiendo dentro de 50 años.

Por eso, dentro de cada sector deberíamos escoger las más representativas y con mayor capitalización, aquellas que más posibilidades tienen de sobrevivir. Es posible, sin embargo, que nos equivoquemos con alguna. ¿Puede quebrar Coca-Cola dentro de 20 años? Claro que sí, pueden pasar mil cosas en este plazo. Pero es probable que nos encontremos en un mundo en el que no existan Coca-Cola, McDonald’s, Johnson & Johnson, Dow Chemical…etc. Es altamente improbable.

De ahí que además de evitar el sector bancario que mencioné anteriormente, tampoco sean de mi agrado las tecnológicas. Suelen tener un crecimiento muy elevado, pero dado lo rápido que cambia la tecnología, tienen mayor riesgo de quiebra por quedar obsoletas. En este caso sí recomiendo un ETF tecnológico, como pudiera ser el PowerShares QQQ (ticker QQQ).

GESTIÓN DEL RIESGO

Hay dos aspectos fundamentales a la hora de gestionar el riesgo a largo plazo.

El primero es NO INVERTIR AQUEL DINERO QUE PUEDAS NECESITAR en un imprevisto. Si inviertes dinero, considera que es dinero “desaparecido”: no existe, no puedes disponer de él. Al menos hasta que tu planificación o estrategia así lo hubiese contemplado.

Para ello, hazte un Fondo de Reserva en efectivo suficiente para aguantar la mayoría de reveses. ¿De cuánto? Pues depende de las circunstancias de cada uno: no es lo mismo un funcionario sin cargas, que un autónomo o alguien con contrato temporal. No es lo mismo mantener 5 hijos que ninguno.

En mi caso, yo me siento confortable teniendo un colchón que aguantaría 3 años sin ingresos de ningún tipo, dadas mis actuales circunstancias. Así que estima tus gastos, y guarda entre 2 y 5 años sin ingresos. Considera este Fondo de Reserva intocable para la Bolsa.

El otro aspecto de gestión del riesgo es saber dónde inviertes, y tenerlo en cuenta. No es lo mismo invertir en una empresa que ha subido recientemente un 1000%, que hacerlo en una que sufrió una bajada del 50% y ahora parece que está remontando. Eso no quiere decir que la primera no vaya a seguir subiendo, y la otra bajando, no, pero sí implican diferente riesgo. Citando a Benjamín Graham, “las valoraciones elevadas entrañan riesgos elevados”. Al final, tanto en Bolsa como en la mayoría de circunstancias de la vida, todo vuelve a tender a la media. Es lo que se conoce como regresión a la media.

Hay una anécdota en la que en el ejército se plantearon que increpar a los reclutas por una mala maniobra era mucho más efectivo que felicitarles por una buena maniobra. El motivo es que tras la mala maniobra y la correspondiente increpación, la siguiente maniobra mejoraba sensiblemente. Y viceversa, al felicitar tras una excelente maniobra, la siguiente empeoraba. Pero la causa real es la regresión a la media: tanto si tu maniobra ha sido nefasta como espectacular, lo normal es que en la siguiente vuelvas a la media.

Pero reitero, eso no quiere decir que convenga invertir en una que haya bajado mucho, pues hay que analizarla y ver el porqué de la bajada.

Para gestionar este riesgo, se puede recurrir a stoploss o ventas parciales de acciones según va subiendo.

REINVERSIÓN DE LOS BENEFICIOS

Cuando hablé sobre mis objetivos al invertir en Bolsa, indiqué que el aporte de capital propio para conseguir la independencia financiera no era tan alto como se pudiera prever. Y el motivo precisamente es la reinversión de los beneficios para hacer funcionar el interés compuesto.

En el caso de la inversión a largo plazo con el Método InverFácil, la mayor parte de los ingresos provendrán de los dividendos recibidos. Es imprescindible reinvertir éstos para capitalizarlos, recibiendo de este modo intereses de los intereses generados.

Eso, en pocas palabras, es el interés compuesto. Y puede parecer poco importante, pero el efecto de “bola de nieve” que tendrá sobre nuestras inversiones hace que sea imprescindible. Y cuanto mayor es el plazo, mayor importancia adquiere.

Mi consejo, entonces, es que si vas a usar una estrategia a largo plazo diferente de la que exponemos InverFácil, te asegures de que cumple, si no todos estos pilares, al menos la mayoría.

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