Objetivos al invertir en Bolsa

Si has llegado a esta web es porque te interesa la Bolsa, y lógicamente querrás ganar dinero con ella. No te voy a aburrir contando en detalle mis objetivos, pues estos difieren y dependen de las circunstancias particulares de cada uno. Pero sí es importante que comprendas que antes de que te lances a operar, deberías tener clarísimo cuál es tu objetivo al invertir en Bolsa, cómo quieres ganar dinero. ¿Tu objetivo es pegar un “pelotazo”? ¿O bien ganar un pequeño extra durante la jubilación? ¿Quizá pagar caprichos puntuales?

El motivo es que cada estrategia se adapta a unos objetivos específicos, de modo que antes de aprender y usar una metodología, debes comprobar que ésta concuerda con tu meta específica. La mayoría de la gente que pierde dinero en Bolsa es porque no tiene sus objetivos claros o, teniéndolos, no usa correctamente una estrategia acorde a dichos objetivos.

En mi caso, tengo claros mis objetivos: que los ingresos obtenidos en Bolsa cuando tenga 60 años, cubran con holgura el 100% de los costes estimados que tendré, de forma que pueda jubilarme de forma anticipada. Tan simple como eso.

Puede parecer complicado, y que requiere del aporte de un gran capital. Y, en cierta forma, es complicado, pero muchísimo menos de lo que pueda parecer, gracias a las maravillas del interés compuesto. En los Pilares de una estrategia a largo plazo explico qué es, pues supone uno de los instrumentos básicos de la inversión en Bolsa.

Así que ya sabes: olvídate de lanzarte a operar ya mismo y plasma y define tus objetivos. Y, si éstos se corresponden con lo que sería una inversión a largo plazo, te invito a conocer la metodología descrita en InverFácil.

Y, si me permites un consejo, te recomiendo encarecidamente que tu planteamiento sea invertir a largo plazo. Tiene unas ventajas que al final suponen una enorme diferencia para el inversor:

  • Rentabilidad: Un porcentaje muy pequeño de quienes operan a corto plazo tienen beneficios de forma recurrente. Según se va ampliando el plazo de las operaciones (intradía – semanal -mensual – anual…) esta rentabilidad por lo que general tiene mayor probabilidad de aumentar.
  • Psicológica: operando a corto compaginarás, junto con los aciertos, una innumerable cantidad de errores. En este caso lo que se pretende es que la rentabilidad potencial de cada acierto sea muy superior a las pérdidas máximas de cada error. Sin embargo, gracias a los estudios del nobel de economía Daniel Kahneman, sabemos que psicológicamente pesan y nos atemorizan más las pérdidas que las ganancias, aunque el importe sea el mismo. Así que sobrellevar esta forma de inversión no es fácil.
  • Empleo del tiempo y conocimientos necesarios: Cuanto más a corto plazo se opere, más tiempo se emplea y mayor conocimiento requiere a la hora de decidir las entradas y salidas en cada valor. El motivo, además de que lógicamente se están haciendo operaciones con mucha más asiduidad que en el largo plazo, es que las consecuencias de una mala entrada/salida son también superiores, por lo que hay que asegurarse de tener mayor cuidado.

Dicho eso, te animo a que pruebes de todo hasta que encuentres aquella estrategia con la que te sientas más confortable.

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